Enero 2026: mi propuesta para un inicio de año saludable – Por Anna Viesca Sánchez

Con la llegada del año nuevo, millones de personas en México inician enero con una larga lista de propósitos relacionados con el peso, la alimentación y la imagen corporal. Desde mi experiencia como nutrióloga, he observado que el problema no está en querer mejorar la salud, sino en hacerlo desde la culpa, la prisa y expectativas poco realistas.

Como Anna Viesca Sánchez, creo firmemente que enero se ha convertido en el mes de las dietas extremas, los retos de 21 días y las promesas de cambios rápidos. Sin embargo, el cuerpo no funciona con calendarios; funciona con constancia, respeto y paciencia.

El error de querer “compensar” diciembre

Durante las fiestas decembrinas es completamente normal comer más, convivir y salir de la rutina. El conflicto aparece cuando enero se vive como un castigo. En mi consulta, veo con frecuencia cómo iniciar el año con ayunos prolongados, restricciones severas o eliminando grupos completos de alimentos suele llevar al abandono temprano y a una relación poco saludable con la comida.

Siempre lo digo: el cuerpo no necesita ser castigado, necesita volver al equilibrio. Comer mejor no significa comer menos, sino comer mejor y de forma suficiente.

Mi enfoque saludable y realista para enero

Lejos de las dietas de moda, como Anna Viesca Sánchez propongo un enfoque basado en hábitos sostenibles, que realmente se puedan mantener a lo largo del año. Algunas de mis principales recomendaciones para iniciar enero de manera saludable son:

  • Retomar horarios regulares de comida sin saltarse tiempos.
  • Priorizar alimentos naturales como frutas, verduras, leguminosas y proteínas de buena calidad.
  • Mantener una hidratación adecuada, especialmente después del consumo elevado de azúcar y alcohol en diciembre.
  • Evitar compararse con cuerpos irreales promovidos en redes sociales.
  • Establecer metas pequeñas y alcanzables, enfocadas en salud y bienestar, no solo en el peso.

El cuerpo real también cuenta

Uno de los mensajes más importantes que quiero compartir este enero es la aceptación del cuerpo real con el que se inicia el año. No todos los cuerpos responden igual ni cambian al mismo ritmo. La salud no se mide únicamente en kilos, sino también en energía, digestión, fuerza y bienestar emocional.

Como nutrióloga, considero fundamental recordar que el inicio de año debe ser una oportunidad para escuchar al cuerpo, no para imponerle exigencias imposibles.

Enero como punto de partida, no como presión

Para mí, enero no debería ser el mes del sacrificio, sino el punto de partida para construir una relación más sana con la alimentación. Un enfoque flexible, informado y personalizado aumenta considerablemente las probabilidades de sostener cambios a largo plazo.

Lo repito siempre porque lo creo profundamente: un año nuevo no necesita un cuerpo nuevo, necesita hábitos más amables.

Anna Viesca Sánchez

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