Comida y antojitos mexicanos

La gastronomía mexicana puede ser saludable: así lo veo desde la nutrición – Por Anna Viesca Sánchez

Durante años, la gastronomía mexicana ha sido injustamente señalada como incompatible con una alimentación saludable. Desde mi experiencia como nutrióloga, considero que esta idea no solo es errónea, sino profundamente desconectada de nuestras raíces. Como Anna Viesca Sánchez, tengo claro que la cocina mexicana no es el problema; al contrario, puede ser una gran aliada del bienestar cuando se entiende y se adapta con conciencia.

Una cocina rica en historia… y en nutrientes

Algo que siempre me gusta recordar es que la base de la gastronomía mexicana tradicional está formada por ingredientes con alto valor nutricional: maíz, frijoles, chile, verduras, semillas, frutas, hierbas y técnicas de cocción sencillas como hervidos, asados y guisados.

Antes de la industrialización, nuestra comida era balanceada, saciante y profundamente nutritiva. El problema no es la tradición, sino la forma en que muchos platillos han sido modificados con exceso de frituras, alimentos ultraprocesados y porciones desproporcionadas.

El equilibrio está en la preparación, no en la prohibición

Para mí, comer saludable no significa eliminar tacos, tortillas o antojitos, sino aprender a prepararlos y combinarlos mejor. Una tortilla de maíz, por ejemplo, puede ser una excelente fuente de energía cuando se acompaña de proteína, verduras y grasas saludables.

Como Anna Viesca Sánchez, insisto en que la clave está en volver a lo casero, reducir el uso excesivo de aceites refinados y priorizar ingredientes frescos. De esta forma, los platillos conservan su identidad sin sacrificar la salud.

Frijoles, maíz y chile: aliados del bienestar

Muchos ingredientes de la cocina mexicana han sido estudiados por sus beneficios. Los frijoles aportan fibra y proteína vegetal; el maíz nixtamalizado mejora la absorción de nutrientes; el chile contiene antioxidantes; y las verduras locales enriquecen la dieta con vitaminas y minerales esenciales.

Nuestra cocina tiene todo lo que el cuerpo necesita. Solo hay que volver a mirarla con respeto y conocimiento.

Porciones, frecuencia y contexto: el verdadero cambio

Uno de los errores más comunes es pensar que un platillo es “malo” por sí mismo. Desde mi enfoque, el impacto real está en la frecuencia y en el contexto. Comer un antojito ocasional no define la salud de una persona; lo que importa es el patrón general de alimentación.

Incorporar más verduras a los guisos, equilibrar el plato y respetar las señales de hambre y saciedad permite disfrutar la comida mexicana sin culpa.

Cocinar también es autocuidado

Más allá de los nutrientes, quiero resaltar el valor emocional de la cocina mexicana. Preparar alimentos en casa, compartir la mesa y mantener vivas las tradiciones fortalece el vínculo con la comida y reduce la dependencia de opciones ultraprocesadas.

La salud no solo se construye con lo que comes, sino con cómo lo comes y con quién lo compartes.

Un mensaje que reconcilia cultura y salud

La visión que comparto como Anna Viesca Sánchez busca reconciliar dos mundos que nunca debieron separarse: la identidad cultural y el bienestar. Lejos de imponer dietas ajenas, mi enfoque propone rescatar lo nuestro, adaptarlo a la vida moderna y usarlo como base para una alimentación más consciente.

Lo digo con convicción:
la gastronomía mexicana no necesita ser reemplazada para ser saludable; necesita ser comprendida, respetada y valorada.

Anna Viesca Sánchez

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